ALGAS MARINAS GENERARÍAN ENERGÍA PARA ISLAS

Enormes digestores de aguas profundas podrían convertir ‘bosques de algas marinas’ en metano

[HONOLULU, HAWAII] Cosechar ‘bosques’ de algas marinas y meterlos en
grandes digestores submarinos podría satisfacer algún día las necesidades mundiales de energía, y el nueve por ciento del fondo marino sería suficiente para reemplazar completamente los combustibles fósiles, según una ambiciosa idea. 

Incluso un uso inmediato y más realista de las algas marinas —un importante recurso sin explotar— incrementaría en gran medida la autosuficiencia y la sostenibilidad de los pequeños estados insulares, pero la limitada inversión impide el desarrollo de tecnologías relevantes, dicen expertos en combustibles marinos.

El uso de algas marinas naturales o cultivadas para alimentar los digestores anaeróbicos proporcionaría a las comunidades locales abundante energía mediante el biogás y la producción de fertilizantes, según Antoine N’Yeurt, investigador del Centro del Pacífico para el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible de la Universidad del Pacífico Sur, Fiji.

“Estas aplicaciones reducirán la dependencia de las importaciones que padecen los pequeños países insulares y creará sociedades mucho más sostenibles”, dijo a SciDev.Net en el marco de la reunión de Ciencias Oceanográficas 2014, el mes pasado (23-28 de febrero).

“Esta tecnología podría generalizarse rápidamente tan pronto como haya fondos para expandirla”, señaló.

La digestión anaeróbica es una técnica muy bien establecida que produce metano y un rico producto secundario ideal para fertilizante al fermentar una gama de materia orgánica.

Sin embargo, se necesita trabajar más para identificar las condiciones y el equipo requerido para optimizar el método para la biomasa marina, reconoció N’Yeurt.

El comenzó en enero un proyecto piloto en Fiji para lograrlo, —el primer intento de usar algas marinas para la producción de biocombustible en la región del Pacífico, señaló—usando un digestor de US$200 diseñado para una familia, que es ideal para las comunidades pobres y aisladas.

Pero con gran parte del subsidio de US$10.000 invertido en trabajos de laboratorio, indicó, se requerirá más financiamiento si la tecnología se llega a generalizar.

Las operaciones de pequeña escala son perfectas para las islas del Pacífico, según N’Yeurt, pero junto con un colectivo de profesores e investigadores llamado los Forestales del Océano, ve esta tecnología como de importancia mundial.